«Peregrino del silencio» – Jaume Boada i Rafí
El amor del Padre hacia nosotros no se agota nunca. La confianza que puso en nuestra respuesta al invitarnos a vivir su proyecto de amor siempre procede de su infinita misericordia.
¿Y qué se nos pide a nosotros? La disponibilidad de vida. No basta con estar dispuestos a hacer o a dejarnos hacer, a amar o a dejarnos amar. Se trata de una total disponibilidad de vida; ya lo dice la palabra.
Él ha de serlo todo. Su voluntad, el aliento de nuestros pasos. No podemos elegir la cruz. Ni nos está permitido escoger luz u obscuridad. Entrar en el plan de amor del Padre nos pedirá un «sí» generoso, constante, inacabable.
Dios Padre sólo quiere que vivamos con intensidad el momento presente, la pequeña-gran fidelidad en el camino de cada día. Y con esta respuesta concreta, una gran confianza. El presente que Dios nos da y una gran confianza en su amor son dos herramientas que el Padre pone en nuestras manos para hacer su voluntad. Por otro lado son dos herramientas que están al alcance de todos, incluso de los más pobres y pequeños.

