…Cuando falta un buen guía, uno debe entregarse humildemente a la voluntad Divina. Y entonces Dios nos guiará con Su Gracia, porque el Señor nos ama más de lo que se puede expresar.
Es una gran felicidad entregarse a la voluntad de Dios. Entonces en el alma está solamente el Señor y no hay otro pensamiento. Se puede rezar con la mente pura y se siente el amor de Dios. Y ya no importan los sufrimientos del cuerpo. Cuando un alma se entrega totalmente a la voluntad Divina, el Mismo Señor empieza a guiarla y el alma aprende directamente de Dios.
Antes estaba dirigida por maestros y la Escritura. Pero esto sucede pocas veces, que el Maestro del alma sea el Mismo Señor con Su gracia del Espíritu Santo. Pocos saben esto, solamente aquel quien vive según la voluntad divina.
El orgulloso no quiere vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, le gusta guiarse por si mismo. No comprende que al hombre le falta inteligencia para dirigir su vida sin Dios. Yo, cuando no vivía en el convento y no conocía todavía al Señor y Su Espíritu Santo, no sabía como Él nos quiere, confiaba en mi mente.
Pero cuando por el Espíritu Santo conocí a nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, mi alma se entregó a Dios y todo lo penoso que ocurre conmigo lo admito y digo: «El Señor me mira, ¿que puedo temer?» Antes no podía vivir así.
Lo más precioso en el mundo es conocer a Dios y por lo menos comprender un poco Su voluntad. El alma que conoce a Dios tiene que entregarse en todo a Su voluntad y vivir ante Él con reverencia y amor. En el amor, porque Dios es amor. En la reverencia para no ofenderlo con algún pensamiento malo.
¿Como saber si uno vive según la voluntad de Dios?
La señal es: Si esta afligido por alguna cosa eso demuestra que no sigue totalmente la voluntad Divina. Quien vive en la voluntad de Dios no se preocupa por nada.
Y si necesita algo se entrega a Su voluntad. Si recibe lo necesario o no lo recibe, igualmente se queda tranquilo. El alma entregada a Dios no teme a nada: ni a la tormenta, ni a los bandidos, a nada.
Para todo lo que pasa ella dice: «es la voluntad de Dios.»
Si esta enfermo piensa: esta enfermedad fue enviada por Dios para mi bien.» Y así se conocerá la paz en el alma y en el cuerpo. Cuando el alma está completamente entregada a la voluntad de Dios, El Mismo Dios empieza a guiarla y el alma aprende directamente de Dios. Anteriormente le enseñaban los maestros y Las Escrituras.
Pero esto sucede pocas veces, que el Maestro del alma sea el Mismo Señor con Su gracia del Espíritu Santo y son pocos los que saben esto. Solamente aquel que vive según la voluntad divina
Toda alma en confusión o en desgracia debe preguntar a Dios, y El le hará comprender. Esto pasa generalmente en momentos de desgracia y confusión. Pero, generalmente hay que preguntar al confesor, esto es humildad.
El Señor dio a la tierra el Espíritu Santo y en quien este Espíritu Santo vive siente el paraíso adentro.
Puede ser que digas: «¿por qué yo no tengo esta gracia?» — porque no te entregaste a la voluntad Divina, vives de acuerdo a tu voluntad. Siempre hay que rezar, para que el Señor nos diga lo que tenemos que hacer y el Señor nos sacará de la confusión.
Adán no fue sabio y no pregunto al Señor sobre el fruto, ofrecido por Eva, y así perdió el paraíso. David no preguntó al Señor: «si era bueno que tome la esposa de Urías» — y cayó en el pecado de homicidio y adulterio. Así, todos los santos que pecaron, pecaron porque no pidieron la ayuda de Dios, para que los ilumine.
El venerado Serafín de Sarov decía: «Cuando yo me guiaba por mi mente, cometía errores.»
Si hablas o escribes acerca de Dios, reza pidiendo ayuda y sabiduría y Dios te ayudará e iluminará. Y si tienes dudas, haz tres inclinaciones y di: «Señor Benevolente, mi alma está confusa y tengo miedo de pecar, aclara mi alma Señor.»
Y el Señor te ayudará sin duda porque está siempre cerca de nosotros. Pero si dudas no recibirás lo pedido. Así, el Señor le dijo a Pedro: «¡hombre de poca fe! ¿Porque dudaste?» (Mat. 14:31), cuando Pedro empezó a hundirse en el agua. Así pasa con el alma, las dudas la hacen ahogarse en los malos pensamientos.
Así, solamente Dios es Omnisapiente, en cuando a nosotros, sea quien sea, debemos rezar a Dios que nos de Su comprensión, y también consultar al padre espiritual, para no cometer errores…
de Staretz Siluán, el Athonita
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