
El pasado 19 de Junio, día de San Romualdo, cumplió dos años de existencia la Fraternidad de Laicos Camaldulenses de Montecorona. Este post es el pequeño tributo de Hesiquía blog para ellos y los Eremitas Camaldulenses, quienes perseveran firmes en su vocación particular.
Fragmentos:
“El alma no sabe (de ser reducida a nada) cuando le ocurre que un grandísimo amor a Dios la transforma totalmente en Dios, tanto de no poder amar más a sí misma en sí misma, ni sí misma en Dios, ni Dios en sí misma, sino que solamente Dios en Dios; ella no se reconoce más ni en sí misma ni en Dios, ella no reconoce más a Dios en sí misma, sino que solamente a Dios en Dios”.
Leclercq constata: “La enseñanza del Beato Pablo, en este campo más que en otros, deriva de su personal experiencia y se manifiesta en largas elevaciones que escapan a todo análisis y aunque si se lograse resumir con precisión no se alcanzaría a traducir el fervor interno que la invade”.
En el cristianismo, la entrega absoluta a Dios, de lo que ya he hablado, se manifiesta sobre todo en la donación a Cristo Señor. Esto vale también para el proceso espiritual a través del cual pasa el fundador de una familia religiosa.
El fundador es sobre todo un creyente que se ha donado en “alma y cuerpo” al Señor Jesús, un hombre “aferrado de Cristo” como decía San Pablo.
Antes de llamarlo a iniciar una obra en la Iglesia, el Espíritu de Dios conforma su vida a la vida de Jesús, lo hace penetrar profundamente en el misterio de Cristo. Hombres y mujeres como Benito, Romualdo, Francisco de Asís, Teresa de Ávila, fueron Padres y Madres de nuevas familias solamente en un segundo momento de su vida. Primero y sobre todo fueron generosos seguidores de Cristo.
Fundamentalmente percibieron su vocación como una vocación a donarse totalmente al señor Jesús. La obra por ellos cumplida en la Iglesia vino después, como una realización concreta de su amor por Jesús, como una manifestación pública de su seguimiento interior de Cristo.
Se sienten, aunque indignos, “amigos del Esposo” como el Bautista, y “siervos de Cristo Jesús” como Pablo, y solo por esto quieren dar a conocer al mundo a su Señor y cooperar en la difusión de su reino llamando a otros para este fin y dando así inicio a una familia religiosa.
Escribe un teólogo “Cada Fundador cautivado por la persona de Cristo, ha aceptado seguirlo, igual que los discípulos. No ha sido llamado por el Espíritu a seguir una virtud, como la pobreza, la obediencia, la misericordia; o una actividad, la educación de los jóvenes, la predicación, el cuidado de los enfermos. Aunque todo esto entra a formar parte de su vida y de su fundación como algo esencial, él primero y fundamentalmente es llamado a seguir a una Persona”.
Desde el monacato primitivo, que con Antonio “decía a todos que no debían anteponer nada de cuanto hay en el mundo al amor de Cristo”, hasta las formas modernas de vida consagrada, que con Carlos de Foucauld repite: “Hay un único modelo: Jesús. No buscar otro”, “Cristo permanece como el objeto principal de toda llamada al servicio exclusivo de Dios” (Fabio Ciardi).
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Fraternidad de Laicos Camaldulenses
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