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«Con ritmos precisos, a horas determinadas, concurre el monje a la capilla para la recitación de los salmos. Se busca allí la unción, enlazar el alma con el salmista, participar de un clamor y de una alabanza que recorre los siglos.
Cuando la atención va unida a lo que dice la oración y cuando el corazón se suma presto, por entero entregado a la presencia en el sagrario, se produce una misteriosa comunión, un anticipo terreno de la ciudad celeste.
Luego, en la celda o en el parque o trabajando en los espacios comunes, se pretende asociar los movimientos y la precisión que en ellos se busca a la oración de Jesús. El trabajo manual sirve de pretexto para vaciar el corazón y dejar que sea morada del Santo Nombre.
Los momentos de estudio, de recogimiento en el silencio, la adoración y hasta el intercambio fraterno tienden hacia el mismo centro, a unificar la vida en torno al recuerdo de Dios, que se hace presencia viva en los pormenores cotidianos, un discurrir de lo sagrado entre las cosas… «
Estimado hermano, hagamos real en nosotros lo que arriba se describe. Escucha el llamado a la vida monástica que en tu corazón alienta, permite que aquél fuego, en ocasiones adormecido, renazca con todo su vigor e inflame tu vida entera.
Hermanos interesados escriban a lahesiquia@gmail.com
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Links de hoy:
Jornada mundial de la vida consagrada
Espiritualidad de «El Santo Nombre«
La imagen del post fue extraída del Blog «Monasterio de las Batuecas»


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