
Ejercicio espiritual sobre “El peregrino ruso”
Para el 11 de septiembre
«Después de haber escuchado mi lectura, el ciego me pidió que le enseñase un medio práctico de encontrar el corazón por medio del espíritu, de introducir en él el divino nombre de Jesucristo, y de orar así interiormente con el corazón.
Yo le dije: —Indudablemente, tú no ves; pero por la inteligencia puedes representarte las cosas que antes has visto: un hombre, un objeto o uno de tus miembros, tu brazo o tu pierna. ¿Puedes imaginarlo con la misma claridad que si lo vieras, y te es posible, aunque ciego, dirigir a él tu mirada?
—Sí puedo —respondió.
—Entonces, represéntate así tu corazón, vuelve tus ojos como si lo miraras a través de tu pecho y escucha con tus oídos cómo trabaja, latiendo rítmicamente.
Cuando te hayas acostumbrado a esto, esfuérzate por ajustar a cada latido de tu corazón sin perderlo de vista, las palabras de la oración. Es decir, al primer latido di o piensa Señor; al segundo, Jesú…; al tercero, cristo; al cuarto, tened piedad; al quinto, de mí; y repite con frecuencia este ejercicio.
Esto te será fácil porque ya estás preparado para la oración del corazón. Después, cuando ya estés habituado a esta actividad, comienza a introducir en tu corazón la oración de Jesús y a hacerla salir al mismo tiempo que la respiración; es decir, al inspirar el aire di o piensa: Señor Jesucristo, y al espirarlo: Tened piedad de mí.
Si lo haces así a menudo y durante mucho tiempo, pronto notarás un ligero dolor en el corazón, y luego se producirá en él un calor vivificante. Con la ayuda de Dios, llegarás así a la acción constante de la oración en el interior del corazón.
Pero sobre todo guárdate de cualquier representación o imagen que brote en tu espíritu mientras estés orando. Rechaza todas las imaginaciones, ya que los Padres nos ordenan, para no caer en ilusiones, que guardemos el espíritu libre y vacío de toda forma durante la oración».
del 4° relato en «El peregrino ruso»
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Breve comentario y ejercicio
Estimad@s en Cristo Jesús.
Veamos si podemos para el día de hoy, leer del 4° relato la parte de «El campesino ciego».
El párrafo que posteamos hoy, nos vuelve a llevar a ese aspecto, polémico para algunos, de la oración del corazón y de como «encontrar el corazón por medio del espíritu».
Sin embargo no seríamos fieles a la esencia del relato si no lo incluyéramos, es que en esta actividad del corazón es como el peregrino encuentra aquella paz inalterable y esa alegría de la que nos habla en todo el libro.
Aunque ciertamente esta forma ofrece alguna dificultad y requiere de tiempo y ciertas condiciones ambientales para llevarse a cabo, brinda frutos de profundidad que luego permiten mantener la oración en medio de los cambiantes estímulos cotidianos.
Más allá de ello, es hora de practicar con intensidad; como decíamos, con esta o con la forma que mas nos acomode pero llega un momento en que uno pasa de la información a la ejecución y eso es imprescindible para avanzar, en cualquier área de la vida.
En lo posible mantengamos el intercambio de nuestras vivencias para enriquecimiento de todos.
Un saludo fraterno, invocando el Nombre de Jesucristo.
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