Comentario
Estimad@s herman@s en Cristo Jesús.
El peregrino ruso se refería con frecuencia a La Filocalía, al igual que algunos maestros de oración con los que se encontraba.
Nos ha parecido adecuado por eso, comenzar una lectura juntos de esos textos, agregándoles comentarios y alguna ejercitación, sin que por eso dejemos de agregar otros autores que complementen o aclaren los temas que vayamos reflexionando.
La Filocalía es muy extensa por lo cual seleccionaremos los párrafos que nos parezcan más útiles para nuestra época y para los lectores del blog en cuanto los hemos conocido hasta ahora.
Quienes escriben los textos que agrupa La Filocalía eran hombres de oración, consagrados a Dios y profundos conocedores del alma humana a partir de sí mismos. Por lo general no teorizaban sino que practicaban y cuando especulaban, lo hacían a partir de sus experiencias.
Una dificultad al acercarse a estos textos es la diferencia de lenguaje, que expresando una visión del mundo centrada en la búsqueda de Dios, puede resultar ajeno. Cuando se leen con atención, revelan un gran conocimiento de lo que hoy llamamos la psicología humana.
Es que estos monjes habituados a la soledad, la oración continua y a una vida frugal penetraron en las profundidades de la mente humana accediendo a la observación de mecanismos que aun hoy nos condicionan.
Usaremos también con frecuencia textos bíblicos para orientarnos pues como el mismo staretz del peregrino ruso afirmaba:
«_ Cómo se aprende la oración, lo veremos en este libro que se llama Filocalia. En él esta contenida la ciencia completa y detallada de la oración interior continua, expuesta por veinticinco padres… ni es más alto ni más santo que la Santa Biblia, pero contiene las luminosas explicaciones de todo lo que hay de misterioso en la Biblia en razón de la debilidad de nuestro espíritu, cuya vista no alcanza tales alturas».
Práctica
Consigamos un cuaderno que podamos destinar exclusivamente para estos trabajos y para empezar anotemos:
1. Aquello que, en nuestra vida personal, consideramos obstáculo para el crecimiento de nuestra vida de oración interior. (Pueden ser impedimentos interiores -sicológicos- o exteriores, anotemos los que encontremos luego de un rato de reflexión).
2. Luego oremos unos momentos en soledad, repasando estos obstáculos (reales o imaginarios impiden igualmente) y ofrezcamos a Dios nuestra conciencia de ellos. Esta mirada que hemos logrado hacia nosotros mismos, detectando «los enemigos» que se oponen en el camino hacia la ermita del corazón.
Que El Señor nos ayude a transformarnos en hombres/mujeres de oración. En unas horas continuamos.
Pulsa aquí
si quieres comentar
____________________________________________


Invoca a Jesucristo y deja tu comentario, puede servir a otros.