A raíz de una consulta…
¿Podría darme su opinión, formada de estudio y experiencia, sobre cuál es la naturaleza del «ego», del yo «exterior», «superficial»?
No es sencillo el tema, porque tiene muchos aspectos que aparecen a medida que se lo aborda desde diferentes puntos de vista. Sin embargo, es un tema central, importante. Sin pretender agotar el tema con mi respuesta, lo abordo intentando aportar algo, más que por el estudio, debido a la experiencia personal.
Diría que la naturaleza del ego es ilusión. Es un fantasma, una apariencia, es propiamente una imagen. Tan solo una representación de nosotros mismos.
Ahora claro, decir eso no explica mucho, profundizaré un poco:
De cada acción que se efectúa, queda un saldo en la memoria. Y aun cuando no nos acordemos de un suceso, este permanece como silenciosa influencia. Pero además, cada acción es juzgada inmediatamente en el interior de la mente de acuerdo a la escala de valores que está actuando en ese momento en la persona. Se produce una automática evaluación que arroja un resultado a modo de veredicto, resultante de comparar lo que se hizo con aquello que se debía hacer, según los valores antes mencionados.
Este resultado configura la imagen de nosotros mismos, la propia representación.
Es algo muy similar a lo que hoy en día sería un perfil de una persona en una red social. Esa imagen de nosotros dice como somos, lo que seremos y lo que fuimos en todos los aspectos imaginables. Habla de nuestro físico, de nuestras aptitudes, de nuestra calidad moral, funcional, profesional; esa imagen habla de cómo somos como padres, esposos, religiosos etc. Cuando uno se refiere a sí mismo, es a esa imagen en realidad, adonde se dirige la mente.
Esto que describo le ocurre a todo el mundo y forma parte del mecanismo de interacción entre cuerpo, mente y mundo en una primera aproximación. Esto constituye una gran esclavitud en tanto nos identifiquemos con este automatismo, necesario para el funcionamiento del organismo, pero prescindible si se pretende un más verdadero emplazamiento espiritual.
Esta imagen de nosotros mismos, tiene la particularidad de producir sensación generalizada en toda nuestra estructura sicofísica.
Tú verás que si imaginas que comes un limón, esto te produce una sensación muy específica en torno a la boca, un aumento de la secreción salival etc. Es decir, la imagen de ti comiendo un limón produce cosas en el cuerpo. Todas las imágenes tienen correspondencia con lo que se registra corporalmente.
La influencia de la propia imagen tiene una particularidad muy clara: produce sensación en toda la extensión del cuerpo y la mente. El limón te moviliza la boca, el recuerdo de un momento grato con tu hijo suscita emociones que se sienten como calidez en el pecho, humedad en los ojos y demás. Pero lo que piensas de ti mismo, lo que crees de ti mismo ‒también lo que crees que piensan de ti, o lo que creen otros de ti‒ te hace sentir muy bien o muy mal en todo el organismo.
Es por lo anterior que la sabiduría popular dice “está agrandado” ‒“está crecido”‒ cuando alguien se siente muy prendado de sí mismo. Porque efectivamente nos produce una sensación de expansión y plenitud corporal un saldo positivo entre lo hecho y lo que considerábamos que debíamos hacer.
Esto es el ego: esa imagen de nosotros mismos, que se mueve de continuo y que provoca una sensación placentera o displacentera según el saldo de las constantes e involuntarias evaluaciones efectuadas. ¿Has visto esa fuerte necesidad de defenderse cuando opinan mal de nosotros o ese involuntario deseo de tener la razón en alguna discusión? Esto es debido a la búsqueda de mantener en positivo ese balance que repercute inmediatamente en la imagen que tenemos de nosotros.
Y así con casi todas las actividades. La identificación con una escuadra deportiva ‒con un equipo deportivo‒, nos liga a ella y por tanto a esta imagen interior, de tal modo, que las vicisitudes de “nuestro equipo” también nos hacen sentir orgullosos de pertenecer o necesitados de revancha… pero es preciso entender como cada una de estas cosas o hechos provoca sensación instantánea en el cuerpo, por lo cual todo esto tan trivial termina siendo tan importante para mucha gente.
Por decirlo de otro modo, el ego es lo que pensamos o creemos de nosotros mismos.
Continúa…
Texto propio del blog


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