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Fragmentos de intercambios por mail…
Últimamente tengo una extraña sensación de desasosiego espiritual. ¿Por qué este miedo, esta zozobra?
«Fíjate la situación de desierto que vives, para el ego es muy amenazante. Nosotros hablamos de permanecer en la presencia de Dios, y prácticamente solo eso, y al ego no le gusta nada.
¿Por qué estos rayos y truenos, porque esta lluvia abundante que sacude la ventana y quiere inundar la ermita?
¿Por qué esta oscuridad tan repentina?
¿Será para que podamos disfrutar del sol que vendrá o para que sobrecogidos guardemos silencio?
Si puedo decirte que ese es el estado en que quedamos luego de la caída, exactamente ese estado ajeno a la Presencia.
Eso es el desierto sin atenuantes. Permanece firme sin huir, no corras buscando apagar esa inquietud. Resiste observando y orando.
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No te preocupes. Todo lo que ocurre, lo que es bueno y lo que no nos parece bueno, forma parte del Plan de Dios. Nada ocurre sin que Él lo permita. Finalmente, siempre, todo es para bien.
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Agarra esta zozobra e inquietud y desde ella lanza el acto de repetir el Nombre de Jesús. Luego, pide misericordia pensando en esa inquietud, pide alivio con el corazón.
Usa esa sensación no grata de inestabilidad como el fuego que vaya quemando los leños en tu alma, hasta que no quede nada, hasta que un día te encuentres vacío para recibir enteramente la gracia de nuestro Padre (Mc 9,49)».
Como complemento, pueden leer el post:
Oración en la acción
Texto propio del blog
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