Aunque lo hemos dicho a menudo, no está de más repetirlo: debemos hacer lo posible por simplificar nuestra vida.
A todos viene bien, pero especialmente para quienes se sienten llamados a la interiorización mediante la oración de Jesús.
Este ir haciendo nuestra vida simple, implica un centrarse en lo necesario, un ir dejando cuanto se pueda lo superfluo, lo que me lleva hacia afuera “en fuga”.
Porque hay maneras de actuar y trabajar e incluso de hacer apostolado activo. Pero aun la labor más caritativa es “una fuga” cuando me salgo del corazón, cuando caigo en una exteriorización, en un olvido de mi mismo y Su presencia.
Recordemos: Nada podemos hacer si El Señor no construye la casa, por eso, hagamos tranquilos, sin prisas. Dios sabe lo que conviene y cuando nos conviene.
Busquemos el hacer centrados, desde el equilibrio que brinda un corazón confiado.
Un saludo para todos invocando el Nombre de Jesucristo.
Texto propio del blog


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