Ejercicio espiritual sobre
«El peregrino ruso»
¡“Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí, pecador!
La práctica de la oración de Jesús consiste en invocar de forma continua, como jaculatoria, el Nombre de Jesucristo, normalmente con la frase «Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí». Y hacerlo con unción, sabiendo que es a Él a quien se llama, sabiendo que este Nombre trae la salvación al alma.
Aquí tienes la posibilidad de realizar los ejercicios espirituales en base al libro «El Peregrino Ruso». Damos una breve explicación de cómo realizarlos:
Una vez hayas entrado en la página, puedes comenzar pulsando en «Ejercicio espiritual por Internet». Las siguientes entradas, de arriba a abajo, te indicarán cómo ir realizándolo cada día.
Primer día: entras en «Día 1 – La humildad». Ahí te podrás informar de lo necesario en lo que concierne a la mañana. Por la tarde continuas con lo siguiente: «Concentrar la atención». Estas dos entradas constituyen el primer día de los ejercicios. Y así cada día…
También tienes la pestaña «El Santo Nombre», en la parte superior del blog. En ella encontrarás múltiples textos sobre la oración de Jesús que podrán ayudarte a resolver muchas dudas.
Recibe un fraternal abrazo invocando el Nombre de nuestro Señor Jesucristo.
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Historial completo
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Ejercicio espiritual por Internet
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La frase de la oración y la reconciliación
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Sobre el peregrino ruso
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Al iniciar el ejercicio espiritual
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Día 1 ‒ La humildad
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Concentrar la atención
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Día 2 ‒ Acostumbrarse
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Humilde perseverancia
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Día 3 ‒ Oración no divagación
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La chispa de Dios
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Día 4 ‒ Fidelidad a la oración
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Renuncia al diálogo interior
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Día 5 ‒ Simplicidad de corazón
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Día 6 ‒ Ya no estaba en la indigencia
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Vivir en ese recogimiento
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Día 7 ‒ Sencillez de espíritu
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Dile que lo amas
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Día 8 ‒ Desapego y libertad
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Reuníos en vosotros mismos
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Día 9 ‒ Reemplazar un hábito por otro
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Conocer la propia debilidad
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Día 10 ‒ El lugar del corazón
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Viaje al corazón
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Día 11 ‒ Vigilar la buena semilla
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Entrar el espíritu en el corazón
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Día 12 ‒ Los misterios de la sagrada escritura
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¡Oh fuego que abraza!
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Día 13 ‒ Certeza de su cercanía
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La providencia en todo
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Día 14 ‒ Santa indiferencia
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El alma humilde
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Día 15 ‒ ¡Dios mío, qué misterioso es el hombre!
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No cesar de invocarle
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Día 16 ‒ No pongas tu esperanza sino en Dios
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Sacramento del momento presente
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Día 17 ‒ Una oración misteriosa
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Lo único necesario
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Día 18 ‒ Descubrir la luz interior
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Confianza en la Voluntad
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Día 19 ‒ En la flaqueza se perfecciona mi poder
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Serenarse
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Día 20 ‒ ¿Tú rezas la oración de Jesús?
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Plegaria
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Día 21 ‒ Encontrar el corazón
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Silencio y paz inexpresables
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Tomando impulso
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Día 22 ‒ Luz en el interior del alma
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Un fuego que devora
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Día 23 ‒ El hombre interior
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Experiencias con la luz divina I
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Día 24 ‒ Hacia la dicha inefable
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Haz bien lo que haces…
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Día 25 ‒ Todo está bien en mi corazón
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Experiencias con la luz divina II
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Día 26 ‒ Andar en la divina presencia
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Camino sencillo a la oración continua
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Día 27 ‒ Un altar en el corazón
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Día 28 ‒ No te inquietes por nada
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Desposeer
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Día 29 ‒ ¡Que no enmudezca el corazón!
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Día 30 ‒ Permanecer a la escucha
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Los ojos del corazón
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Fin de los ejercicios
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