Atiende ahora a lo que acontece.
Lo que ocurre es más de lo que percibes, restringido como estás por tus por intereses inmediatos.
En este mismo instante, lo sagrado atraviesa el tiempo en el que te encuentras.
Es la verdadera trama del espacio por el que te desplazas.
La gracia divina todo lo envuelve, todo lo penetra a todo sostiene.
Deja que la tensión se aleje no te aferres a la crispación.
Respira asimilando, con profunda confianza, descansa en la providencia que ha gestado tu existencia.
Busca satisfacer con humilde esmero el deber del instante, cosecha sin temor las alegrías repentinas, déjate acompañar de esos latidos suaves; brotan de un sepulcro que está para siempre vacío.
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